Puede que en algunos sitios oigáis que se puede depilar de forma definitiva una zona tatuada: con menos intensidad, con un tipo de láser que no borra el tatuaje… Pues bien, esto no es así.
Un tatuaje nunca se puede depilar con láser. Sí es verdad que tener un tatuaje no va a impedir que esa persona se depile la zona deseada. Por ejemplo, si lo tiene en la pierna podrá someterse a un tratamiento láser para eliminar el vello de las piernas, pero siempre protegiendo el tatu y jamás recibiendo el láser sobre él.
Para empezar, los colores de los tatuajes absorben la luz del láser, por lo que se pueden producir fácilmente quemaduras en la piel. Hay que tener en cuenta que la persona tatuada ni siquiera debería exponer esas zonas al sol sin protección muy alta, con lo que parece evidente que someterlas al láser es casi garantizar que acabarán quemadas, sobre todo lo que esté dibujado en colores oscuros o negros.
Por otro lado, el láser borra el dibujo. De hecho, los inicios del láser estético están más cerca de la eliminación de tatuajes que de vello, aunque luego el avance en depilación haya sido tan rápido y notable. Por eso, depilarse la zona es garantía de estropear la imagen: dejarla borrosa, con los colores sin luz, etc.
Lo ideal sería, si la persona sabe que quiere hacerse ambas cosas pero aún no las ha hecho, depilar primero con láser y una vez terminado el tratamiento, cuando se esté seguro de no necesitar más sesiones, hacerse el tatuaje. Además de esta forma será más fácil de hacer y quedará más limpio y bonito, sobre una piel lisa y suave.
Pero si ya está hecho y ahora surge la posibilidad de la depilación, tampoco queremos decir que tener un tatuaje vaya a impedir en modo alguno que esa persona pueda disfrutar de los beneficios de no volver a depilarse nunca y de lucir cada día la zona elegida sin un solo pelo.
Las precauciones que hay que tomar son muy simples, y no tienen por qué producir ningún problema ni efecto secundario. Se tapa el tatuaje con un rotulador protector de lunares (sobre los que tampoco se puede usar el láser) y se realiza la depilación de forma normal sobre la zona de alrededor.
De esta forma es exactamente igual de efectivo, y evitamos cualquier riesgo. Como siempre decimos, es fundamental estar asesorado por un médico, así que hay que elegir con cuidado el sitio donde hacerse la depilación de la zona con el tatuaje. Una garantía es evitar los centros de estética y optar por un centro médico con profesionales que se encargan de cuidar la salud de los que allí acuden.
